Utilizar un coche clásico de forma cotidiana implica tomar esa decisión y mantenerse firme en ella. Casper Garrels siguió el dictado de su corazón y acaba de alcanzar la nada desdeñable cifra de 140.000 kilómetros recorridos en su Jaguar Mark 2, restaurado por Noble House. Y lo ha hecho en todo tipo de condiciones, tanto en los Países Bajos como en el extranjero.
Casper Garrels, al igual que su esposa Hanneke, es anglófilo hasta la médula. El origen de esta empatía se remonta hasta comienzos de los años 70, cuando era un joven vendedor destinado en Londres. “Me permitían hacer de chófer de mi director por toda Inglaterra conduciendo su Jaguar Mark 2, lo que hizo que me enamorara definitivamente de ese modelo”. Los Garrels han mantenido su fidelidad con el Reino Unido a nivel comercial, ya que son importadores de ropa inglesa y escocesa. En la actualidad son los propietarios de las tiendas de moda “The English Hatter”, ubicadas en Ámsterdam y Amstelveen.
En 1999, Casper hizo realidad uno de sus anhelos personales: adquirió un Jaguar Mark 2 3.8 con cambio automático de 1963 a una empresa de coches clásicos neerlandesa. “Sin embargo, cuando los trabajos de restauración se encontraban a medias la empresa se declaró en quiebra. Cuando fui a recuperar mi coche conocí a Kees Huis in ‘t Veld. Él me ayudó de forma desinteresada a transportarlo, lo que hizo que Noble House se convirtiera en la nueva encargada de custodiar la salud y el bienestar de ella”. ¿Ella? “¡Por supuesto, mi Jaguar es una dama!”
La evaluación llevada a cabo por Noble House permitió identificar un gran número de problemas. “La restauración se había realizado de manera muy deficiente. En realidad, Kees y yo llegamos a la conclusión de que se tenía que volver a partir de cero, y así se hizo. La intención siempre fue conseguir que quedara en unas condiciones adecuadas para utilizarla de forma cotidiana, tanto para los desplazamientos a nivel regional hasta nuestras tiendas como para los viajes comerciales a Inglaterra para comprar ropa. En Noble House la equiparon con un ventilador Kenlowe, para mantener la temperatura en unos niveles adecuados en condiciones de tráfico denso, y frenos de mejor calidad. También se modificó el sistema de ventilación para evitar que las ventanillas se empañaran”. A pesar de que los cinturones de seguridad y los reposacabezas no se incluían de serie, Casper los incluyó como elementos indispensables dentro de su lista de deseos.
El Jaguar ya lleva 140.000 kilómetros recorridos sirviendo como fuente continua de disfrute a los Garrels. “Sólo la dejo en el garaje cuando nieva, debido a la sal que esparcen por las carreteras. El frío intenso no la molesta, sino todo lo contrario: ¡escuchar ese rugido al poner en marcha el motor cuando está cayendo una helada es algo simplemente maravilloso! Ver cómo el motor se va calentando poco a poco y disfrutar de la enorme potencia de su motor de 3.8 litros… conducir este coche es un privilegio y un placer”.
El consejo más importante que da Casper a aquellos que deseen usar de manera intensiva un Jaguar clásico es el siguiente: “conducirlo tanto como sea posible, ¡los atletas de élite también entrenan a diario! Hay que escuchar con atención los sonidos del coche, dar respuesta inmediata hasta al más mínimo problema y realizar las operaciones de mantenimiento oportunas cada 5.000 kilómetros”.










